No me sales y ése es el principal de mis poemas. No me sales en formato voz, ni en formato letra, ni existe alguna forma de que salgas de mi cama sin que pierda las maneras. No eres capaz de salir de mi cabeza ni de darle tregua a mi lengua mientras te dedicas a volarme la sien con balas en formato palabra. Tú, a ti que te sale todo en cuanto te desnudas de las dudas y echas una mano al papel y otra a mi hombro. Tú, a ti que te gusta retener el aire en sitios donde sólo puedo respirarte. Mi piel tiene una memoria prodigiosa y no sabe recordar el tacto de otras huellas cuando decides jugar al perro y al gato y acabas arañándome la espalda por culpa de tu miedo a mis alturas y yo termino mordiéndome la vida por miedo a que mi culpa se vaya contigo. A la vez.