Quédate
Yo, que siempre estoy borracho de sonrisas, que siempre llevo tres poemas de más encima, que vivo con la felicidad como un particular miembro de mi cuerpo, que ríe, se organiza, pera estar siempre cerca, yo, llevo mirándote la boca toda la noche y juraría que algún oscuro echizo ha debido atarte las mejillas al cielo para que todos podamos verte sonreír. Ahora fantaseo con cómo será galopar por tus comisuras, sentir el viento en la cara cuando me cabalgues de buena mañana, tocar polvo de estrellas con la nariz y saborear nubes en vaivenes alfanuméricos con la lengua. A pesar de la cantidad de barcos encallados por cantos de sirena (infinitamente menos espectaculares que el tuyo), creo que prefiero tu canción y aunque tú no lo sepas, yo no inventé tu nombre, pero hablaba de ti antes de que supieras cuál era. Es esta absurda sensación de que ya lo quiero todo contigo, de que nadie puede cantar, seguro, más alto que tus gemidos, de que sabías demasiado del ...