El amor se escribe bonito y se hace salvaje.
Comerte con los ojos, Acercarme lentamente a ti cuando no me estés mirando y susurrarte al oído que llevo pensando en como quitarte hasta el último centímetro de tela y piel desde que te tuve a menos de cincuenta metros. Seguir la jugada con un leve beso en la nuca mientras cojo aire, te huelo y aparto tu pelo con dulzura hacia la izquierda. Te susurro: 'Te deseo'. Y sonrío sabiendo que tú te muerdes el labio inferior mientras recorres tu tripa con la mano, impaciente. Entonces te desabrocho dos botones de la camisa cuidadosamente planchada. Tres, ni uno mas ni uno menos. Los justos para deslizar el hombro de la camisa hasta tu codo y comenzar a besarte y morderte. Después aumento el numero de botones al aire a cinco, y tu camisa queda colgando de tu pequeña cintura de avispa, que tantas noches alegres me ha dado - Y tantas noches de insomnio provoca -. Deslizo mis manos por tu pecho, recreándome en cada centímetro de dedo que meto bajo tú sujetador de encaje, que aunque ...