Diferencias.

Ya sé la gran diferencia
entre ser el que le grita al tren desde la estación para que no parta sin él
y el que ve como se llena la pantalla de carga sin hacer nada:
El sabor de tus labios.
Es cierto lo que dicen sobre el buen vino,
que se hace esperar,
yo no me cansé de perseguir al tren
y ahora tus besos saben a flor,
porque ya te expliqué eso de que contigo las flores pierden el plural;
Que también saben a la nostalgia
de saber que los echaré de menos incluso antes de limpiarme tu saliva de mis labios,
también un poco a victoria,
como la de un derbi que ahora me importa lo mismo que el resto del mundo:
Nada;
A eso de 'saber que besas aun mejor que como te soñé mil veces'
(y mira que pensé que eso era imposible),
a años de cocción,
como la mejor droga de diseño;
Incluso noté un poco de sabor a niñez
como la ilusión de un crío en harapos cuando su profesora le limpia el polvo de la cara,
pero sobretodo
sabían como deben saber las nubes,
como debe saber el infierno con un pase VIP
o como debe ser el cielo
desde el punto de vista del esclavo:
A gloria.
Que somos imbéciles
o demasiado listos
¿Que más da?
Esta vez te cogí la mano antes de que huyeras volando,
obvié lo absurdo que es el universo fuera de tus ojos
y ahora:
"Estamos tocando el cielo,
ahora a ver quien nos baja."

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