Entradas

Mostrando entradas de 2026

Carta de un tipo de 45 años a su yo de 5

Imagen
Escucha, chaval. Ahora mismo estás sentado en el suelo, viendo dibujos animados con una camiseta que pica, pensando que la vida consiste básicamente en galletas, bicicletas y no morir de calor en el coche sin aire acondicionado. Y tengo noticias para ti. Primero: sobrevives. Segundo: inexplicablemente, alguien llegará a considerarte “adulto”. Sí, ya sé. A mí también me parece irresponsable. Te voy a contar lo que te espera. Prepárate. Vas a crecer en los 80. Eso significa que tus padres fumarán en todas partes. En casa. En el coche. En restaurantes. Probablemente dentro de un submarino si tienen ocasión. Respirarás más tabaco que oxígeno y aun así desarrollarás un sistema inmunológico capaz de aguantar festivales, bares de mala muerte y kebabs a las cuatro de la mañana. Los 80 son una época maravillosa. La ropa parecerá diseñada por alguien con una deuda emocional con el plástico. El pelo tendrá volumen ilegal. Y descubrirás algo increíble: antes, para llamar a alguien, habí...

Hay algo maravilloso en la mente humana.

Imagen
Hay algo maravilloso en la mente humana: su capacidad para montarse películas sin presupuesto, sin guion y sin comprobar nada. Antes la gente preguntaba. Era una costumbre curiosa: alguien tenía una duda… y preguntaba. Ahora no. Ahora la gente dirige, produce y protagoniza su propia película mental en cuestión de segundos. Por ejemplo: alguien te ve serio cinco segundos. Y automáticamente empieza la producción. Primero el guion: “Está enfadado conmigo”. Luego el desarrollo del personaje: “Seguro que es por lo que dije hace tres semanas”. Después la trama secundaria: “Bueno, claro… si es que nunca le he caído bien”. Y ya para cuando han terminado los créditos finales, tú solo estabas pensando si te quedaba leche en casa. Pero claro, preguntar sería demasiado sencillo. Y además arruinaría toda la narrativa. Imagínate que preguntas: —¿Te pasa algo conmigo? Y la otra persona responde: —No, estoy cansado. Fin. Se acabó la película. Dos minutos de duración. Ni drama, ni traición, ni...

EL TIEMPO YA NO PASA, ME ADELANTA.

Imagen
El tiempo ya no pasa: me adelanta por la derecha. Sin intermitente. Sin mirarme. Como si yo fuera una farola más del paisaje. Antes el tiempo tenía otra educación: se sentaba, suspiraba, me dejaba acabar un pensamiento. Ahora va con prisa, con culpa y con un café en la mano. Y yo detrás, intentando no perder el hilo de lo que estaba pensando antes de que todo empezara a correr. No tengo tiempo. O eso digo. Que es una frase comodín, como “luego hablamos” o “todo bien”. No tengo tiempo porque el mundo va demasiado rápido y yo voy demasiado lleno. Lleno de cosas que quiero hacer, de cosas que debería hacer y de cosas que no sé muy bien por qué sigo haciendo. Y en medio de todo eso, yo. Antes escribía poesía. Textos tiernos. Muy tiernos. De esos que no tenían prisa ni destino, que no querían ser nada más que lo que eran. Escribía para entenderme, para tocarme un poco por dentro, para dejar constancia de que estaba aquí y sentía cosas. Ahora escribo canciones. Y no me malinterpretes, me g...