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Mostrando entradas de junio, 2015

A veces.

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A veces creo que te necesito, otras me convenzo de que no eres necesidad.  Pero enseguida te vuelvo a necesitar en cuanto imagino un domingo sin ti. Sin mis esperas y sin tus prisas. Sin tus llegadas tarde, ni mis "a tiempo". A veces te miro como se miran los sueños que no quieres cumplir por miedo a que dejen de existir.  Otras, sin embargo, te miro a mi lado, y eres la mejor realidad que jamás he soñado. A ratos te veo y a ratos te observo, y me quedo con todos los detalles desde tu boca hasta tu cuello. Dejo durmiendo la mirada en tus lunares esperando a que algún lunático venga a salvarme. -A veces me grabo en la piel las ganas de no dejar de mirarte nunca- Y en mis intentos de grabarte con tinta me he acabado corriendo yo -ha sido un completo desastre-, pero es que tienes el desastre más bonito entre las piernas. Y ojalá cometerte siempre que intente tirarme al vacío por despecho.

Caídas que te hacen volar.

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Vivimos en el despojo de lo que debimos haber sido. Nos empeñamos en hacer malabarismos con las pesas de otros, como sabiendo que esto va a acabar mal.Y no es así. Hace unos días no lo tenía demasiado claro, pero estoy bastante seguro de que la primavera llega antes a sus ojos que a los de las demás. A veces me pierdo en la noche como un lobo en celo, viviendo en el diminuto resquicio de ventana abierta por la que quiero que entres solo tú y ¿Sabes? Aun no he soñado algo contigo que no quiera vivir en persona. Nos tiramos de la ropa,   nos arrancamos los puntos propiciando, sin querer, una caída que nos iba a hacer volar toda una vida. Hay formas y formas de echar de menos y yo te he pintado alas tantas veces que tengo la sensación de que vivo esperando que un día eches a volar.(Conmigo) Tanto hablar de estar perdido y lo que no quiero ahora es encontrarme sin ti.

No recomendado a menores.

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Te imagino ahí, tan tumbada ni siquiera sé si eres zurda o diestra pero sé, y eso me basta, que te sobran tres dedos de una mano para simular mi lengua. Cierras con un fade out esos ojos de jurásica depredadora, abres lentamente la boca y esbozas una sonrisa vampírica mientras saboreas el inminente bocado. En este punto pienso en tus costillas que privadas, en horizontal, de la sagrada tarea que supone sostener esas dos montañas de caramelo a las que algunos llamarían, sin más, 'tetas', se marcan, se lucen cuando, imponente, arqueas la espalda. Los dedos de tus pies, ajenos al verdadero espectáculo, tocan un blues en el piano invisible del aire que queda entre tus sabanas. Tus manos resuelven un crucigrama inimaginable donde sólo tú y yo, sabemos las palabras que faltan pero son las sabanas, cómplices de tu nostalgia, las que pagan con tirones tu imparable insistencia. Recuerdas, con una inocencia fingida a la perfección, un 'córrete', susurrado...

Si callo.

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Y si callo, no es sino por miedo  a que mis palabras cambien de dirección o pierdan su sentido desde mi aliento a tus oídos. Que si callo es por no decirte todo lo que pienso porque mi pensamiento, es todo lo contrario a los silencios. Que por muy enorme que sea el mundo las reservas siempre ocuparán el primer lugar. Porque mientras callo, te miro y me desvivo en los intentos de hablarte con miradas. Mientras callo, se calla el mundo y sólo escucho a tus ojos pedir el sonido de un beso por la espalda. Que si callo es para que alguna vez te cueles en el aire que forman mis palabras y aprecies que los espacios entre letras no son más que silencios que callo por miedo a que te vayas, sin decir nada.

Por fuego,humo.

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En aquella calle, el humo toma forma de interrogante al acercarse a las farolas. Hace unas horas, todo eran copas de más, sonrisas a quemarropa, esquemas de miradas opositando a sueños aún por pedir. Contacto. Ahora, la única compañía parece casi inventada la figura de vivo muriente que intenta dormir y no puede: tiene muchas cosas en la cabeza,  y ninguna en los bolsillos.                Arropado con una fina sábana y una guitarra que no toca, cansado de simular unos brazos que, se suponía, repartían pases a una vida mejor, me pide fuego, y me quedo con ella. "¿Qué harías si la mujer de tus sueños se cruza con la de tu vida?" Supongo que correr, le digo. Pero no sabría con quién. Su amago de sonrisa hace castillos de aire  con el humo. El móvil no tiene batería, pero el silencio roto de un camión de la basura, como un reloj suizo, te anuncia que es justo la hora en la que no ...

Poetas

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No intentes arreglar a alguien que está roto. No trates de reconstruir, ni de tapar las fisuras con un cemento pretencioso -que no es más que ego, bajo la mesa-. No trates de buscar la cosquillas, los entresijos de cada verso, no intentes hallar las pelusas de la camiseta del año pasado dentro de su ombligo, no quieras ser la siguiente página de la historia, no quieras hacer que cambie de página: un poeta sufre igual que tú, vive y muere igual que tú, canta en la ducha igual que tú, pero es capaz de vivir en varias páginas y tiempos a la vez. No trates de recomponer a alguien que vive por piezas. Él fue quien eligió de qué pedazos desprenderse, qué pedazos dejar atrás, sin qué pedazos podía o quería seguir viviendo. Él necesita de esa disconformidad con su mundo, ese rechazo al ser humano, particular o general, a la sociedad, a las redes sociales, a los políticos, a si mismo. El poeta es un perro que se ha pasado toda la vida  ...

Me haces escribir

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No me asustan las alturas, el daño causado por caídas, no me asusta echarla de menos o que me haga daño, es más, se lo imploro: Duéleme. No se merece que la acabe olvidando, no quiero que sea una más, se le quedan tan cortos los números que preferiría no tener que darle ninguno. No me asusta cambiarle el nombre a mis demonios, o acabar haciéndole un trono en mi particular infierno personal. Estoy seguro que hasta allí acabaría causando una revolución. No me cuesta nada imaginármela liderando, bandera en mano, a toda una multitud bolchevique. A decir verdad no me cuesta nada imaginármela. Estas ganas de tocarte más que enfermizas, son reparadoras, y puede que eso sí empiece a asustar un poco. Me asusta esa afición suya a pasar por droga de diseño, esa voz de polvo de estrellas hecho aire, ese mapa del tesoro hecho a lunares por su cuerpo, deberías haberle olido la piel el otro día, cuando sólo galáctica se le antojaba como adjetivo. Me asusta ese...

Con los ojos abiertos.

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Esta es otra de esas noches en las que meterme en la cama, es otra carrera de obstáculos. No me cuesta nada decir que,paso otro día más sin verte, y fácil no es. Siento frío, temperatura ciudadprimaverasinti, nos estamos dejando la yema de los dedos, es normal que duela a veces. Voy a disimular suspiros, no vaya a ser que pierdas interés, sólo soy un tipo más opositando a globo libre enamorado del aire que estás por respirar, como volando sin que lo demás importe lo más mínimo. Estoy bastante seguro de que, con mi nariz en tu ombligo, los dos ganamos en aerodinámica. Qué tontería, querer dedicarte un segundo o barajar huir, como una posible y valida segunda opción. Desde que me apasioné a tus ojos y a tu mirada, tuve claro que siempre fuiste un primer puesto. Voy a meterme en la cama. si quieres, te dejo un hueco oblígame a que te abrace,  sabes que por la mañana lo agradeceremos. Una última cosa, no te preocupes si tardo en dormirme, si, entre tanto miedo,...

XXX

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Conocí una vez a una mujer  que se hacía más grande cuantas más farolas la alumbraran. Se sentía diminuta dentro de su silueta pero nadie le veía final cuando le ponía las mayúsculas a las noches. Una mujer que agachaba los labios y ponía mirada de media sonrisa porque no quería hacer nada a derechas. Como en todas las buenas historias: Ella tenía miedo. Tenía tanto miedo a estar sola que sólo respiraba los suspiros que iba provocando. Probé una vez a invitarla a una cerveza, después a una copa, y un par de horas más tarde, cada vez que abría la boca tenía la estúpida certeza de que no tenía la lengua en el lugar correcto. Para entonces, la lluvia sólo nos servía para poder justificar el desliz. Contra la puerta de aquel baño, en aquel bar de poesías, empezamos a garabatear nuestra historia. El primer labio mordido anunció que sólo el vaho iba a poder hablar de nosotros. Llevo tiempo siendo un mudo que trata de explicar a un mundo ciego por qué sus ...

Mira que vistas nos regala Roma

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Me he dolido contigo y sin cuidado, he conseguido entrar en duelo delante de ti y entrar en ti sin doler. Me has ofrecido una espera y unas prisas que corren de mi cuenta. Te has quedado sentada mirando el porvenir por si acaso le daba por volver. Por pedir, hoy te pido que vuelvas, que estoy aquí, de martes sin trece, conmigo y sin ti. Que me has acostumbrado a dormir entre semana con las manos anudadas al contorno de tu piel. Y te vas cogiendo trenes, con maletas y entre andenes mientras París te espera aquí, como la primera vez que supo de ti. Yo estoy por ahí, esperando tu vuelta, tragando la vida y con ganas de huir. Delante de ti, en el mismo punto donde  me dijiste: "pequeño, mira qué vistas nos regala Roma"

Nunca te faltaran poemas.

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La vida es una ciudad llena de bares y yo tengo la sensación de haber visto ya demasiados culos de botella. Podría irme a casa, acabar con el día, volver a empezar otro con la misma historia. O podrías cruzar esa puerta, con espuelas en los tacones, haciendo que medio bar se gire a disfrutar de cómo la puerta se cierra, a cámara lenta, tras tus pasos. Podrías acercarte, con algún aire nuevo, quizá unos ojos resultones, una sonrisa consciente y de gatillo fácil, una conversación de mil viajes, mochila en mano, o un culo que vuelva en mi contra toda la gravedad de la situación. Te diría que los dos nos sabemos, de sobra, la película, que no nos esperan fuegos artificiales más allá de esta noche y que no soy pianista, pero no me preguntes por qué, sé que podría tocarte sonatas en la espalda durante toda la noche. Que la hierba se volverá añeja, en nuestros bolsillos, de buscarnos y encontrarnos sin llegar a consumirnos. Que seremos pulmón, cigarro y ganas, ...