A veces.
A veces creo que te necesito, otras me convenzo de que no eres necesidad. Pero enseguida te vuelvo a necesitar en cuanto imagino un domingo sin ti. Sin mis esperas y sin tus prisas. Sin tus llegadas tarde, ni mis "a tiempo". A veces te miro como se miran los sueños que no quieres cumplir por miedo a que dejen de existir. Otras, sin embargo, te miro a mi lado, y eres la mejor realidad que jamás he soñado. A ratos te veo y a ratos te observo, y me quedo con todos los detalles desde tu boca hasta tu cuello. Dejo durmiendo la mirada en tus lunares esperando a que algún lunático venga a salvarme. -A veces me grabo en la piel las ganas de no dejar de mirarte nunca- Y en mis intentos de grabarte con tinta me he acabado corriendo yo -ha sido un completo desastre-, pero es que tienes el desastre más bonito entre las piernas. Y ojalá cometerte siempre que intente tirarme al vacío por despecho.