Ahora que en los días de lluvia hay dos huellas distintas de barro sobre el felpudo ahora que he hecho las paces con el invierno puedo salir en manga corta a la calle saludar a los tenderos que cogen las nueces con guantes de lana y volver a casa sin tos. Puedo sentarme sobre las parabólicas de las azoteas en pantalón corto con las piernas colgando y retransmitir a toda la ciudad que el cambio climático existe. Que existe y que hoy me ha invitado a desayunar. Puedo hacer flores con el vaho de los niños que juegan en el parque y repoblar los balcones de la avenida que todavía creen que el invierno no tiene color. Puedo negarle a la estanquera el mechero que quiere regalarme: el fuego duerme de 2 de la madrugada a 9:30 de la mañana en mi cama con las mantas en el suelo y la almohada doblada con una camiseta de un grupo de rock’n roll del que no queda ningún componente vivo. Puedo subir las escaleras guardándome el soplido del suspiro en la funda de mi movil,y luego puedo libe...
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Mostrando entradas de enero, 2015
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Hoy me he encontrado con el Dolor por la calle y sinceramente, tenía mejor aspecto cuando estaba conmigo. No quiero que pienses que te he olvidado, que aún recuerdo las noches a tu lado, las largas madrugadas de insomnio y la estrecha relación que me hiciste tener con la poesía. Contigo todos los poemas tenían sentido, las canciones tristes, los días grises, las tardes de domingo a solas en mi habitación. Recuerdo la primera vez que te miré a los ojos -porque fue la misma en que me dijiste que te quedarías en mi vida para siempre, porque por aquel entonces tenía en la cara la palabra cobarde y porque a ti siempre te han gustado los chicos tristes con miedo a seguir de frente-. Recuerdo perfectamente cómo me engañabas para salir cada noche, siempre vestido de lágrimas sin razones y nudos por corbata, siempre dispuesto a acompañarme a cenar a ese restaurante en donde la especialidad era ver pasar la vida sin posibilidad de vivirla. Cuando pienso en nuestra historia, me atrevería a dec...
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Creo en el amor a primera vista aunque a veces te quedes tuerto en el intento,si hubiera amor al primer olor también creería en él porque siempre he creído en el amor a secas aunque a veces salgamos empapados.Creo en las miradas furtivas esas que intentan cazar a otra pero sin decidirse a ser cazador o presa,creo en los mensajes sin sentido con tal de escribir algo y saber que tus ojos lo ven con tal de compartir algo,compartir aire,compartir vida,compartir todo... Creo en la s historias primerizas.en las novedades del amor y no el que sale en portada de las revistas sino de ese que no paro de escribir sobre él pero en realidad no tengo ni puta idea de como funciona,creo en las citas románticas,en los besos robados con cierto permiso insinuante,creo en los aquí te pillo aquí te mato con o sin testigos, creo en la existencia de la mujer adecuada, la perfecta, o la imperfecta inadecuada que quiera estar con alguien que escriba sobre todo y sobre nada y que nada entre versos porque quiere...
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Tengo aquí el billete de tren de aquel viernes que nos fuimos de cervezas por Valencia, algunos trozos del carmín que llevabas ese dia en tus labios, tengo las ganas que no pude desabrocharte en los portales de tu calle y el miedo de quien le han tomado el pelo tantas cabronas que le recorre un escalofrío cada vez que mira las cien peluquerías que rodean tu casa. Tengo las heridas de quien se tropieza por las escaleras de tanto mirarte a ti el culo, la medallita de no sé qué Virgen era que nos dieron unas abuelitas por la manera en la que nos destrozábamos la boca delante de unos niños. Tengo algunas de las hojas de aquel parque y arena de aquel paseo por la playa donde querías cerrar los ojos y desaparecer. Tengo la reserva del avión para ir a Madrid, la del hotel de Dubai, la gasolina de la caravana para ir a las playas de Cadiz y el peligro de saltarlo todo por los aires por el fuego que encenderemos en la chimenea de la casa rural en Segovia. No sé, tengo tantísimas cosas, yo ...
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Hubo un día que lo llamé motivos, y luego me di cuenta de que era miedo. Recuerdo otra vez que creí poder controlarlo todo, y acabé vomitando en un descampado. Luego, pensé que podría curar un corazón que estaba hecho trizas, y acabé rompiéndome yo. Al final, se dio un puto y minúsculo instante, que me lancé al precipicio porque pensé que lo que no me dejaba sentir era el miedo, y bueno... luego supe que eran motivos. Mentiras que me decían que me tendría que haber ido antes. Pero, lo peor es que me fui tarde.