Tengo aquí el billete de tren de aquel viernes que nos fuimos de cervezas por Valencia,
algunos trozos del carmín que llevabas ese dia en tus labios,
tengo las ganas que no pude desabrocharte en los portales de tu calle
y el miedo de quien le han tomado el pelo tantas cabronas
que le recorre un escalofrío cada vez que mira las cien peluquerías que rodean tu casa.
Tengo las heridas de quien se tropieza por las escaleras de tanto mirarte a ti el culo,
la medallita de no sé qué Virgen era que nos dieron unas abuelitas por la manera en la que nos destrozábamos la boca delante de unos niños.
Tengo algunas de las hojas de aquel parque y arena de aquel paseo por la playa donde querías cerrar los ojos y desaparecer.
Tengo la reserva
del avión para ir a Madrid,
la del hotel de Dubai,
la gasolina de la caravana para ir a las playas de Cadiz
y el peligro de saltarlo todo por los aires
por el fuego que encenderemos en la chimenea de la casa rural en Segovia. No sé,
tengo tantísimas cosas,
yo
que nunca hice planes,
que sólo se me ocurre la estúpida
pero genial,
pero enferma,
pero brutal
idea
de que me tienes adicto a ti hasta los huesos,
de que ya estás en vena.
Y si te vas,
no voy a ser capaz de desintoxicarme.
algunos trozos del carmín que llevabas ese dia en tus labios,
tengo las ganas que no pude desabrocharte en los portales de tu calle
y el miedo de quien le han tomado el pelo tantas cabronas
que le recorre un escalofrío cada vez que mira las cien peluquerías que rodean tu casa.
Tengo las heridas de quien se tropieza por las escaleras de tanto mirarte a ti el culo,
la medallita de no sé qué Virgen era que nos dieron unas abuelitas por la manera en la que nos destrozábamos la boca delante de unos niños.
Tengo algunas de las hojas de aquel parque y arena de aquel paseo por la playa donde querías cerrar los ojos y desaparecer.
Tengo la reserva
del avión para ir a Madrid,
la del hotel de Dubai,
la gasolina de la caravana para ir a las playas de Cadiz
y el peligro de saltarlo todo por los aires
por el fuego que encenderemos en la chimenea de la casa rural en Segovia. No sé,
tengo tantísimas cosas,
yo
que nunca hice planes,
que sólo se me ocurre la estúpida
pero genial,
pero enferma,
pero brutal
idea
de que me tienes adicto a ti hasta los huesos,
de que ya estás en vena.
Y si te vas,
no voy a ser capaz de desintoxicarme.
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