Viaje tántrico

Nunca fui religioso,
pero si que creo en ella.

En su puta forma de romperse en acordes de mi música,
totalmente desnuda.

Puede que no crea en nada más,
Pero peregrino todos los días al puto bar de siempre
(que es 'el de siempre' desde que no recuerdo una vida sin su culo),
como en algún tipo de viaje tántrico necesario,
le rezo a una cerveza de barril que no es mi favorita
(pero si la suya),
y espero que me responda entrando por la puerta como por arte de magia.

Sonriéndome como el primer día,
ignorándome como el segundo
y atravesándome el cielo de la boca con su lengua el tercero,
como si me fuese al día siguiente
a librar dios sabe que puta guerra
y supiera que no iba a volver.
Como si existieran otros acordes,
que no fueran los suyos.

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