La comida si gime sabe mucho mejor.

Que muchas veces he hablado de que soy carnívoro,
que me gustas poco hecha
y que la comida,
si gime cuando la muerdes
sabe mucho mejor,
por cruel que eso sepa.

Mira, tengo que confesarte que,
de tantos bocados que le he pegado al mundo me acabé atragantando con tu boca.
Que suerte la mía ¿Eh?

También confieso que me gusta más la carne si es tuya,
muslo o pechuga, como siempre.
Como siempre contigo, que con las demás sabría distinto,
sin ese no sé qué
y un qué sé yo
que me pone no sé cómo.

Pero bueno,
que todo esto venía por otra cosa,
que acabo de irme por las ramas (de tu espalda).
Confesarte que,
cuando te apetezca,
pide un cuarto de siglo en esa barra de bar donde nos conocimos,
igual te confiesan que están de oferta y que nos hacen un dos por uno.

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