De cielo tengo poco.

De cielo tengo poco, pero abarco como nadie
Hoy voy a jugar a ser el chico más triste de todo el barrio.
Hoy me voy a doler contigo
aunque no me hayas invitado a tu duelo.

Hoy vamos a mirar a la muerte de cerca
y le vamos a decir,
que también podemos morir de vida
si es que algún día nos dejan vivir.

Hoy en vez de contar estrellas
voy a contarte las lágrimas fugaces
que llueven de tus ojos.
Va a venir la luna a reírse de nosotros
y a llenar la noche de luz
aunque sólo queramos que nos apaguen las velas.

Y es que al cielo
no le puedes pedir que aprenda a abrirse cuando tú sonrías,
y a lloverse para hacer compañía a tus malos días.
-Pero a mí sí-

A mí pídeme que te llueva estrellas
y te juro que me recorro el universo para comerme cada destello.
Pídeme que sonría
y me trago el sol sólo para cegarte.

A mí, sí me puedes pedir que te quiera
o sólo que te abrace,
porque yo no soy el cielo.
Y si no quieres ver a nadie,
me hago invisible para quererte.

Pero no dudes en pedirme hasta lo imposible
que en cada intento fallido
estamos a un paso menos de conseguirlo.
Vivir es igual de fácil que olvidarte de un sueño,
la diferencia es que si te cansas viviendo
sólo hay una cama donde te quieres olvidar.
Mientras que el sueño...
el sueño se puede conseguir en cualquier lugar.

-Te abrazo en cada segundo que me quieras a tu lado.

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