Tienes que saber algo más antes de acostarte otra vez.
Conmigo.
¿Te acuerdas del chico tímido
que apenas hablaba
y no dejaba de mirar al suelo por miedo a caerse?
¿Te acuerdas del chico tímido
que apenas hablaba
y no dejaba de mirar al suelo por miedo a caerse?
Bien.
Te hizo el amor antes de conocerte.
Te hizo el amor antes de conocerte.
Y reconoce
que has sido lo mejor que ha pasado por su cama.
Y por su mente.
que has sido lo mejor que ha pasado por su cama.
Y por su mente.
A veces me cuenta cómo te sorbía la saliva
con el cuentagotas de su lengua.
Cómo te quitaba la mirada
para darte la mano
y llevarla al final de su espalda.
con el cuentagotas de su lengua.
Cómo te quitaba la mirada
para darte la mano
y llevarla al final de su espalda.
Me habla de la manera que tiene de rozarte
sin ni siquiera mirarte,
de cómo te sabe de memoria,
a conciencia,
de noches y noches de estudio continuo,
una y otra vez,
sus manos
y tu piel.
sin ni siquiera mirarte,
de cómo te sabe de memoria,
a conciencia,
de noches y noches de estudio continuo,
una y otra vez,
sus manos
y tu piel.
De cómo te besa las rodillas
y juega con los espasmos y la prisa,
que es lo único que no le corres.
y juega con los espasmos y la prisa,
que es lo único que no le corres.
De tus labios cuando huelen a flor,
a la más mojada de su jardín de olvido.
a la más mojada de su jardín de olvido.
Me cuenta de cómo sus yemas
escalan por tus costillas
mientras desemboca un río de saliva en tu ombligo.
escalan por tus costillas
mientras desemboca un río de saliva en tu ombligo.
Me dice que hueles a noche,
a libro abierto de piernas,
a coche, a sexo,
a roce, cariño y herida.
a libro abierto de piernas,
a coche, a sexo,
a roce, cariño y herida.
Me cuenta que te husmea como un perro guardián
deseando que se dé la vuelta el mundo
para comerse
por fin
al rehén.
deseando que se dé la vuelta el mundo
para comerse
por fin
al rehén.

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