En el hueco p-e-r-f-e-c-t-o

He dejado a medias el texto
donde se emancipaban mis miedos.

Ya ves,
se me da mejor hablar de ti
que no convives conmigo pero vives en mí,
que de ellos,
que viven conmigo desde que convivo en mí.

Y es que desde que te conozco
me ha invadido la osadía
de llamar a mis letras poesía.
Porque no he encontrado otra manera de tenerte
que no sea comiéndote a "bersos".

Pero yo,
aún no conociendo un todo de ti
sé que la poesía se compone del ritmo de tu risa
haciendo bailar mis arritmias.
De las eses finales que patinan en tus labios
cuando terminas las frases en cualquier plural
que nos incluya a nosotros.

Que la poesía comparte contigo tres vocales,
y cualquier intento de rima en los versos pares,
se queda corta
si te escucho a ti hablar de vida.

Que Neruda a tu lado,
se convierte en un viejo loco
cantando desesperadamente
veinte poemas a su amada.
Que Sabina te debe su voz a ti.
Que Bécquer ya no sabe qué darte por un beso.
Que Lorca dice que dejaría en ese libro toda su alma,
y ya lees,
que te deja en cualquier portada de tapa blanda
convirtiéndote en la droga más dura.
Te deshace ahí, en el puto borde
de un libro cualquiera.
Te deja encima de una cita cualquiera
como si realmente,
existieran comillas, a dos centímetros de la tercera línea
que consigan abarcar tus siete sentidos.

-Contigo la vida tiene seis gatos
y tú eres el séptimo, Pecado-
Y me da paso.
Me invita a convertirte en polvo blanco
y dejar que me recorras por dentro.
Que subas y te instales en mi cabeza,
que me drogues,
me anestesies,
me adormezcas,
me crees sentimientos minuciosamente olvidados.

-Cuidadosamente desmenuzados-
Mientras el defecto de mi dosis hace efecto,
-te me haces,
                   me deshaces-
me dedico a pensar qué pasaría
                                        si decido huir ahora.
-Ahora,
que luego nunca es siempre-
Que estamos a tiempo de perdernos,
porque aún no (nos) hemos ganado.
Aún no hemos decidido empezar a suicidarnos.
Que tengo la cuerda en la mano
y la mitad de mis latidos en otra.
Que me pesa más la izquierda que la derecha
y adivina en qué lado del pecho
tengo un escondite de amor.

-De ti-
Que puede que esta noche
hayan vuelto a ganar mis ganas,
pero que sepas,
que estoy a-co-jo-na-do.
Y ....,
“ahora vuelvo a hablar de amor,
como si no tuviera problemas más urgentes.”
Como si lo más urgente que no me sucediera fueses tú.
Como si a ti te pudiese llamar amor.
Como si tuvieras idea de lo mucho que odio las redundancias.
-Como si las odiase,
como si te tuviera,
como si no tuviera miedo-
Como si me diera
en algún momento
por dejar de pensar
que puedes ser tú.
Que cabes
en el hueco p-e-r-f-e-c-t-o
de mi compañera de vida.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Hay algo maravilloso en la mente humana.

EL TIEMPO YA NO PASA, ME ADELANTA.

Carta de un tipo de 45 años a su yo de 5