Hace mucho que se fué.

Hace exactamente un año ocho meses,
siete días
y doce horas
que murió.

Lo recuerdo como si fuera ayer.
Recuerdo cuando el frío acero de sus parpados bajó
restando la vida de su cuerpo;
Recuerdo perfectamente esa bala que salió de su boca 
perforando algo que,
dado mi estado actual,
necesitaba para vivir;

Recuerdo esa última palabra que empezaba sonando a lengua muerta
y terminaba en un botón colgando el teléfono.

Recuerdo mi funeral,
y aquella cerveza barata que no tenía ni nombre.

Y recuerdo,
sobre todo,
cuando ardiendo
arrojé mis cenizas
al Mar Vivo
de cualquier otra mujer.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Hay algo maravilloso en la mente humana.

EL TIEMPO YA NO PASA, ME ADELANTA.

Carta de un tipo de 45 años a su yo de 5