La distancia se mide en ganas,no en kilómetros,los kilómetros no entienden de amor,las ganas a veces.Desde que esto pasó,cuando me preguntan cual es mi estación favorita,ya no se que contestar,solo se que desde que amanecí contigo la estación que menos me gusta es la de trenes,tiene el frio del invierno,el calor del verano,lo marchito del invierno y lo enfermizo de la primavera,pero es que si te tengo conmigo se me olvida que los caminos son bipolares,que las vias de ese tren te llevan y también te traen de vuelta,no sé,será que he perdido el norte o el sur,o el este o quiza el oeste,será que mi brújula de los deseos solo apunta en tu dirección,aunque seguramente todo forme parte de la misma locura,por eso tengo que ser de hoja perenne y que se jodan todas las estaciones,porque luego,cuando vuelves a la misma estación ya no parece tan horrible,somos sin estarnos,la mayoria del tiempo,pero esta noche pienso dormir contigo aunque me explote la imaginación.
Hay algo maravilloso en la mente humana.
Hay algo maravilloso en la mente humana: su capacidad para montarse películas sin presupuesto, sin guion y sin comprobar nada. Antes la gente preguntaba. Era una costumbre curiosa: alguien tenía una duda… y preguntaba. Ahora no. Ahora la gente dirige, produce y protagoniza su propia película mental en cuestión de segundos. Por ejemplo: alguien te ve serio cinco segundos. Y automáticamente empieza la producción. Primero el guion: “Está enfadado conmigo”. Luego el desarrollo del personaje: “Seguro que es por lo que dije hace tres semanas”. Después la trama secundaria: “Bueno, claro… si es que nunca le he caído bien”. Y ya para cuando han terminado los créditos finales, tú solo estabas pensando si te quedaba leche en casa. Pero claro, preguntar sería demasiado sencillo. Y además arruinaría toda la narrativa. Imagínate que preguntas: —¿Te pasa algo conmigo? Y la otra persona responde: —No, estoy cansado. Fin. Se acabó la película. Dos minutos de duración. Ni drama, ni traición, ni...

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