No soy un chico huracán capaz de echar tus esquemas abajo con tan solo poner mis manos sobre las tuyas.
No soy un chico droga capaz de hacerte adicto a cada uno de mis gestos, movimientos y manías.
No soy un chico medicina que pueda curarte las heridas, sólo puedo ofrecerte mi saliva.
No soy.
No.
Soy un niño bailarin, de los que siempre van de puntillas y sin hacer ruido; incapaz de entrar en tu caja torácica y alterar tus latidos si tu no me das permiso.
Sístole y diástole siguen su ritmo cuando estás conmigo, pero si me voy...
Si me voy....ya me dirás que sientes.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Hay algo maravilloso en la mente humana.

EL TIEMPO YA NO PASA, ME ADELANTA.

Carta de un tipo de 45 años a su yo de 5