Todas las mujeres que he amado me han quitado el sueño.
Es lógico
que a ti te funcione eso de devolvérmelos.
Y es que, nena, ya no sé cómo decirte
que se te escapan milagros de entre los dientes,
que no quiero saber cuántos
suspiros
te caben en el cuerpo
sólo por la intensidad hecha rutina de seguir comprobándolo.
Estás hecha, y vuelas igual, que todos los dientes de león
que acabaron perdidos por pedirte.
Ya ves,
hasta ahora no sabía quién daba los mejores regalos.
Siento esta impaciencia de utopías,
este no saber cómo dar los pasos de uno en uno
ahora pienso para dos y se me da fatal
vivir en un mundo donde disimular interés, es la mejor forma de conseguirlo.
No mires hacía atrás, no se nos olvida nada.
No sé cuándo me gané el privilegio de verte la cara detrás de cada orgasmo,
pero pensar que hay un día a día detrás de ti, me parece una auténtica locura.
Por si acaso
y mientras
no dejes de despertarme con un pellizco de sutilidad en el brazo.
Los sueños también tienen que asegurarse

Comentarios

Entradas populares de este blog

Hay algo maravilloso en la mente humana.

EL TIEMPO YA NO PASA, ME ADELANTA.

Carta de un tipo de 45 años a su yo de 5