Y si dejamos de hablar con los ojos? Y si de una vez por todas dejamos salir todo eso que guardamos? Eso de tener que morderse la lengua por no atreverse a morder otros labios,aquello de tener que perderse entre dudas cuando lo que queremos es encontrarnos,como un tren a su estación o la primavera que llama a gritos a ese cerezo que le dejó Neruda escrito en la frente. Porque no dejamos de esconder sentimientos como el que calla el peor secreto de su mejor amigo o la mejor sorpresa para quien más quiere.Nos cansamos de decir que soltar es medicina, y no decimos,hay que decir,soltar y si hay que morder algo que sea un cuello,y no la lengua de uno mismo ,que la vergüenza ya hace tiempo que la perdimos y mi lengua ya tiene demasiados bocados.
Hay algo maravilloso en la mente humana.
Hay algo maravilloso en la mente humana: su capacidad para montarse películas sin presupuesto, sin guion y sin comprobar nada. Antes la gente preguntaba. Era una costumbre curiosa: alguien tenía una duda… y preguntaba. Ahora no. Ahora la gente dirige, produce y protagoniza su propia película mental en cuestión de segundos. Por ejemplo: alguien te ve serio cinco segundos. Y automáticamente empieza la producción. Primero el guion: “Está enfadado conmigo”. Luego el desarrollo del personaje: “Seguro que es por lo que dije hace tres semanas”. Después la trama secundaria: “Bueno, claro… si es que nunca le he caído bien”. Y ya para cuando han terminado los créditos finales, tú solo estabas pensando si te quedaba leche en casa. Pero claro, preguntar sería demasiado sencillo. Y además arruinaría toda la narrativa. Imagínate que preguntas: —¿Te pasa algo conmigo? Y la otra persona responde: —No, estoy cansado. Fin. Se acabó la película. Dos minutos de duración. Ni drama, ni traición, ni...
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