No se ve.


No se ve, pero se intuye. Mirar hacia adelante no siempre es lo más importante, es maravilloso pararse y mirar a tu lado. Descubrir y entrar en estado de plena consciencia de lo que está y lleva acompañándote vidas: la familia. Mi cuerpo ahora siente, mi mente ahora me deja no pensar. Es maravilloso querer y rectificar; errar y amar. Amar por encima de todos, madurar y ver crecer ese árbol contigo. Plantar cada día un bosque repleto de huidas y ponerle a todas tu nombre. Pintarle a los ojalás margaritas de dos colores. Regalarte jazmines. Volver a París. 
Se vuelve vital la necesidad de encontrar cada día entre tanto verde, ese interruptor que enciende tu sonrisa, de no hacerlo, el universo viviría eternamente en un invierno azulado. Ya lo ves, sigo mirando al mundo a través de tus ojos, y no me sonrías así, la culpa de todo esto la tiene la espalda que me diste.

Comentarios