Sin duda.


No dudes ni un segundo que despertar y olerme a ti
es la mejor ducha para empezar el día. 

No dudes que para hablar con propiedad,
he tenido que aprenderme tu diccionario de abismos.

No dudes que por muy lejos que estemos,
siempre dormiremos bajo la misma Luna.

Que rozar el aire es sinónimo de tocarte a ti con prisa,
y mi lado de la cama vacío
suda tu nombre cada vez que le sangro de ti.

Que el frío se despierte en tus manos 
y haya amanecido con ganas de helar,
eso es lo que temo.

Que mis miedos sean tus dudas,
y ahí, no quepa ninguna.

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