Correr es de cobardes.

El efecto coriolis hace con las balas
lo que tu culo con el resto del universo.

Tratando de vivir entre el siempre
y tu nuca
me encuentro bailando con la estabilidad de un funambulista borracho.

No hay viagra alguna
que nos haga levantar la cabeza.
[Y no es que me gustase pegarme contra las paredes,
es que no había conocido un muro
que besara tan bien como tú.]

Intento alunizarte la espalda.
Ahora sí tienes un lugar
donde caerte
viva,
pero tú, como siempre,
con el orgasmo en la punta de la lengua.

Suena la voz:
DESESPERANZA.
Para la nube.
Esta debe ser mi parada,
pero recuerda que del catorce de Febrero al cuatro de Julio
solo hay un par de camas de distancia
y que correr es de cobardes,
pero correrse
no siempre.

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