De camino.

Me he recorrido tus fotos otra vez y he conseguido percatarme de detalles que antes obviaba:
Tu boca. No me preguntes por qué pero cada vez que la miro siento una cosa distinta.
Es difícil pasar por alto tu boca, 
pero es que sólo sé besarte desde arriba. 

También me he fijado un poco más en tus ojos, son más claros los días de lluvia, el agua se fusiona con tu verde y, a veces, me ahogo por querer verte, ya sabes, fenómenos naturales. 

He contado en tus manos cada una de las líneas de vida que tienes grabadas y me he reafirmado: 
Sólo hay una recta. Y lleva a tu casa. Me he perdido por querer encontrarte,
por ansiar entrelazarme y rezarle a tu pelo.

Estoy de camino y me he quedado parado en un cruce, el de tus piernas.

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