Insultantemente hermosa.

Hay tantos momentos en los que querría hablarte,
tantos tréboles de cuatro hojas escondiendo una, por si los lobos... Tú sabes. Vuelven.

Hay toneladas de música sueltas por ahí, jugando a hacer sonreír un mundo
que hace lo imposible por destrozar todo lo puro de sus habitantes.
y yo, no hago más que sentirme más víctima y menos verdugo por momentos, aferrándome a lo poco que me llena, agarrándome desesperado al bordillo de unas poesías.
A menudo llego a casa y me siento como un crío apretando los dientes como si el corazón fuese a salirse de mi boca, cerrando los ojos y repitiendo para dentro:
venga va, se acabó la broma.
Vuelve.

No hubo ningún beso de despedida
y a decir verdad, no tengo muy claro que eso fuese malo, no hubiera sabido como darte un beso y saber terminarlo como último.
no hubiera sabido como afrontar esto de otra forma que no fuese la de siempre:
ahogarme en un mar de faldas por si sonaba la flauta, y alguna resultaba ser,
no sé,
la tuya.

Sigo perdido en mitad de un desierto buscando a un par de palmeras
a las que poder culpar de todo el verde.
Es que a veces, creer en algo sólo sirve para echarle la culpa.

Tengo un mural de sueños a los que les quitaron la s,
y ni ganas de dormir me han dejado.
Descansar desde entonces ha pasado a ser una consecuencia a la caída de los parpados por sobrepeso de malos augurios.

Te mereces sobrevivirme.
Sólo por eso me he censurado todas las estupideces, los ases en la manga y los dados trucados.
Solo,      y por eso.

Seamos realistas: nadie se muere por nadie, pero vivir es otra historia
y creer, ahora se resume a un mal truco de magia.
La vida es tan puta porque aún existe gente que sigue pagando el precio,
fíjate a tu alrededor y verás que todo, se basa en un sistema que tira la piedra y se queja de las heridas.

Yo creé un mundo y lo llamé hogar, después solté una enfermedad,
y le puse tu nombre.
Sigo manteniendo aquello de que quería morir contigo, pero por tu culpa
es lo máximo a lo que puedo aspirar ahora.
Estoy al borde del colapso por decisión propia
e incluso cuando necesito recordarme cada diez minutos aquella frase de Seven para poder justificar el derrumbe
sigo preguntándome en qué estarás pensando.

Sal de mi cabeza y métete en mis borradores,
que nos vamos a reír.
Tres cuartos de mi vida están tan confusos que siguen esperándote,
el otro ha venido hoy a decirte que he conocido a alguien.

No se parece a ti en absoluto y eso lo acepto como un regalo, no te creas.
nunca será tú, nunca cumplirá el mismo papel, posiblemente no tenga ni medios para querer a otra persona,
pero me ha hecho escribir y ya sabes que para mí,
eso es mucho más intimo que el sexo.

La última vez que planeé algo fue nuestra historia y al final, el gran plan de mi cabeza resultó ser un cráter.
Así que voy a improvisar, voy a perder el plan de vuelo y a pasarme todo el viaje creando turbulencias desde los baños.

Ella es, no sé,      insultantemente hermosa,
esa era la expresión que andaba buscando.

Quiero decirte que sigo teniendo tu nombre como contraseña pero que cada vez,
necesito más intentos para ponerla bien.
y que te sigo mirando, pero ya no como antes y esto
sí que lo acepto como un regalo,
lo recojo con las manos bañadas en sangre y le digo al futuro que venga, que siga girando y que no pierda nunca esa mueca macabra, que ya no hay olvido alguno
que nos pueda a ganar la partida.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Hay algo maravilloso en la mente humana.

EL TIEMPO YA NO PASA, ME ADELANTA.

Carta de un tipo de 45 años a su yo de 5